Proyectos I+D+i

Investigamos para mejorar el diagnóstico y los tratamientos de los trastornos del neurodesarrollo

Proyectos I+D+i

Las líneas de trabajo incluyen estudios a diferentes niveles: epidemiología y centrado en síntomas; centrado en variables cognitivas y neurométricas, y por último, centrado en el estudio de biomoléculas

1. Trastorno del Procesamiento Sensorial

Las alteraciones sensoriales son muy comunes en niños y niñas con dificultades en su desarrollo, y aunque están muy estudiadas en autismo, no es necesario este diagnóstico para presentarlas. Comprenden un conjunto de síntomas entre los que destacan reacciones inusualmente elevadas o escasas ante determinados estímulos sensoriales (táctiles, sonoros, visuales, gustativos, vestibulares, propioceptivos, etc). En estos casos, el procesamiento cerebral de la información sensorial puede estar alterado, lo que genera conductas que dificultan el día a día, tanto a nivel social, como académico y terapéutico. Nuestro equipo trabaja para identificar y caracterizar patrones de alteración sensorial en niños y niñas con dificultades en el desarrollo o con un trastorno o síndrome ya diagnosticado, para aportar conocimiento que pueda ayudar a los profesionales a identificarlas y a modificar estrategias terapéuticas que sí tengan en cuenta esta particularidad.

2. Neuropsicología y Neurometría qEEG

Uno de los grandes problemas que existe en el diagnóstico de los trastornos del neurodesarrollo, especialmente en TDAH, es que está basado en síntomas observacionales, es decir, en la clínica que presenta el paciente y no en pruebas objetivas. Esto puede llevar a un diagnóstico erróneo y a niños con tratamiento farmacológico ineficaz. Un conjunto cada vez mayor de profesionales abogan por la inclusión de medidas objetivas que mejoren la precisión del diagnóstico y por tanto del tratamiento escogido. Entre dichas pruebas, además de la evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva y autocontrol) y atencionales, se incluyen técnicas psicofisiológicas, como la electroencefalografía cuantitativa. Esta técnica proporciona información sobre la actividad eléctrica cerebral, cómo se distribuye y cómo se relacionan las distintas áreas cerebrales. Nuestro grupo está interesado en analizar la información que proporcionan las pruebas neuropsicológicas y psicofisiológicas para estudiar su potencial en el contexto del diagnóstico y seguimiento de los pacientes.

3. Biomoléculas procedentes de saliva

Es bien sabido que cuanto antes se detecten las dificultades que un niño o niña pueda tener en relación a un posible posterior diagnóstico, antes se empezará a intervenir para frenar o amortiguar la aparición de conductas desadaptadas y sus consecuencias, lo que en definitiva resulta positivo para el pronóstico del individuo. En este sentido, algunos biomarcadores (señales biológicas, bioquímicas o antropométricas que sirven para distinguir el estado fisiológico del patológico) permiten detectar de manera temprana determinados estados, es decir, predicen la aparición de los síntomas. En autismo, el diagnóstico es observacional y actualmente no se apoya en determinaciones biológicas. En los últimos años, han surgido algunos candidatos a biomarcador de autismo que permitirían un diagnóstico más temprano y podrían ser una herramienta que apoye el diagnóstico observacional, haciéndolo más robusto. Nuestro equipo trabaja en el desarrollo de un proyecto multicéntrico para avanzar en este campo de conocimiento.

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