Funcionamiento cerebral

Las células que transmiten la información en el cerebro son las neuronas. Dicha información viaja por redes neuronales, generándose corrientes eléctricas detectables mediante técnicas como la electroencefalografía o EEG.

Dependiendo de las veces que las neuronas “disparan” impulsos eléctricos por segundo (Hz), se establecen diferentes rangos o bandas de frecuencias clasificadas de menor a mayor como delta, theta, alfa, beta y gamma.

Delta (1-3 Hz): Las ondas delta son características del sueño profundo; sin embargo, su presencia en estados de vigilia no es infrecuente en la infancia y juventud, sobre todo en zonas centrales, mediales y posteriores. Su aparición en el adulto despierto podría ser considerada disfuncional.

Theta (4-7 Hz): Este tipo de onda se asocia a estados de calma profunda o ensoñación (soñar despierto, coloquialmente, con la mente “en otra parte”); sin embargo, su presencia es normal en menores de 15 años. En el adulto es indicativo de somnolencia.

Alfa (8-12 Hz): El ritmo alfa está relacionada con estados de vigilia donde la actividad cerebral es baja, por ejemplo, cuando se está relajado o dando un paseo tranquilo, pero la persona se encuentra en alerta y despierta.

SMR (12-15Hz): Este ritmo, producido por el córtex sensoriomotor, también se denomina beta bajo o mu. Disminuye al pensar u observar acciones que impliquen movimiento por activación del sistema de neuronas espejo o ante estímulos sensoriales táctiles.

Beta (12-20Hz) y Beta alta (20-35Hz): La actividad beta está asociada a vigilancia activa y estado de alerta, cuando el cerebro está trabajando, por ejemplo durante una conversación o realizando un tarea rutinaria. Beta alta, con frecuencia mayor que Beta, está implicada en estados de alerta o trabajo cerebral más intenso, por ejemplo, realizando cálculos matemáticos o aprendiendo una tarea de dificultad media-alta que implique concentración y atención.

Gamma (35-45Hz): Las ondas gamma están implicadas en el funcionamiento de las redes neuronales participando en la integración de información de distintas zonas. Su presencia aumenta en tareas que requieren niveles elevados o muy elevados de atención y concentración.

Además, el cerebro está funcional y anatómicamente segmentado. Hay zonas concretas que se encargan de procesar un determinado tipo de información y de ejecutar funciones específicas; sin embargo, los últimos avances en neurociencia cognitiva indican que dicha segmentación es más compleja de lo indicado e implica asociaciones entre redes neuronales interconectadas y multifuncionales. Sin embargo, para facilitar el estudio del cerebro y las relaciones entre procesos y anatomía, todavía se sigue hablando de las funciones que cada lóbulo desempeña, de manera predominante:

Los lóbulos frontales están involucrados en el funcionamiento ejecutivo, el pensamiento abstracto, la expresión del lenguaje, la planificación y respuesta motora, el control inhibitorio, control de las emociones y las habilidades sociales. En definitiva, es la zona que ejerce el control sobre la conducta.

Los lóbulos temporales participan en el procesamiento de la información auditiva, la memoria, la comprensión del lenguaje, el reconocimiento facial y el procesamiento emocional.

Los lóbulos parietales participan en el procesamiento integrado de la información sensorial, atención y prosodia, entre otras funciones.

Los lóbulos occipitales están involucrados en percepción y procesamiento visual del color, la forma, el movimiento y el espacio.

Por último, el cerebro está dividido en dos hemisferios, por lo que cada lóbulo tiene región derecha e izquierda. Algunas funciones están lateralizadas, es decir, las zonas que se activan son predominantes (pero en ningún caso, exclusivas) en uno de los dos hemisferios, bien el derecho o el izquierdo. Por ejemplo, la comprensión y producción del lenguaje suele estar lateralizado en el hemisferio izquierdo, mientras que el reconocimiento de caras y comunicación no verbal y aspectos emocionales del lenguaje (prosodia, entonación) suele estarlo en el derecho. Sin embargo, actualmente se asume que la mayoría de funciones requieren la activación de varias áreas y la coordinación integrada de ambos hemisferios.